Nuestra denominación

-Precisión por parte del Sacerdocio bajo la Ley de Cristo-

En reunión de balance del sacerdocio, el sábado 27 de Julio de este año (2013), hemos acordado precisar, reiterar, y oficializar por medio de esta página la denominación que nos debe caracterizar y por la cual se nos debe reconocer.

Nuestros Estatutos Fundacionales definen a nuestra Entidad como una Congregación de sacerdotes compuestos por Cuerpos. Nuestro nombre legal dice: ‘Carisma, obra sacerdotal para consagración del creyente’. En las reglas y reglamentos de dichos Estatutos se fijan los niveles, deberes y derechos esenciales del sacerdocio de nuestra orgánica. Todo ello se halla bien determinado desde nuestros orígenes;  y tales preceptos, reglas y declaraciones constitutivas fueron aceptadas por las Autoridades del Ministerio de Justicia de la Republica de Chile, y ajustándose a Derecho nos fue concedida la Personalidad Jurídica el año 2001.

En el año 1990 constituimos grupos de estudios de Sabiduría, Meditación y Oración. Entre el año 1991 y 1997 practicamos las formas rogativas carismáticas que provenían de los grupos de carismáticos católicos; integramos formas de Meditación; estudiábamos los Libros de Sabiduría y Los Evangelios que nos dieran luz sobre la Voluntad de Dios; tuvimos un paso de aprendizaje sacerdotal con los hermanos  mormones. Hasta que finalmente, en Octubre de 1996, iniciamos el Camino de Consagración en forma orgánica  dándonos una estructura básica e  independiente;  el 1 de Noviembre de 1997 aceptamos e instituimos la Ley de Consagración que hasta hoy nos guía en lo que  somos. El año 2001 somos reconocidos como Entidad Religiosa con personalidad Jurídica. Consideramos que el 21 de Diciembre de 1991 realmente dimos inicio a este andar Espiritual, debido a Hechos y Eventos acaecidos en la Montaña del valle de Putaendo;  y son estos hechos los que marcan nuestro Camino Espiritual, Carismático y de Fe en el Cristo que VIVE.

En los documentos citados decimos claramente que ‘no somos una iglesia’ (así como se concibe una iglesia hoy). Es decir, desde nuestra presentación oficial ante el Estado de Chile establecemos con meridiana transparencia aquello que somos y qué nos mueve como Entidad Religiosa.

Sobre esa base de honestidad y coherencia reiteramos en el Balance del Sacerdocio del 27 de Julio del 2013, en Santiago, que: Somos una Congregación…en cuanto congregamos, reunimos, organizamos a creyentes que optan por Consagrarse. Poseemos instancias públicas para todo creyente, los cuales llamamos ‘Investigadores’ en cuanto les instamos a ‘indagar’ este Camino de Consagración, con el fin de que opten por comenzar su vida sacerdotal. Y en tal sentido no podemos ser una ‘iglesia’ bajo el concepto de ‘asamblea de creyentes’ sin otro compromiso más que la asistencia semanal, y la obligación de la ofrenda… o el ‘diezmo’ cuan ejercicio (de) para recolectar fondos (con lo cual tenemos serias discrepancias doctrinarias) … y algún otro empeño optativo. Respetando la función de las iglesias, y sobre todo respetando al creyente que de esta forma expresa su creencia, nosotros proponemos otra forma orgánica (nunca contraria)  y un empeño de mayor connotación;  y no por esto somos ‘mejor’ o lo nuestro debe ’reemplazar’ lo que ya existe…sino que es nuestra opción en base a la Coherencia con los Evangelios, y al exponerlo lo ofrecemos como opción personal para todo creyente.

Recibimos y concebimos la misión de ‘Consagrar Creyentes’. Por lo tanto no trabajamos para ‘convencer al incrédulo’ sino que nuestra labor es abrir al creyente un Camino para el Ejercicio de su Sacerdocio. Y sustentamos esta tarea en las enseñanzas del apóstol Pablo, en el Testimonio de Juan evangelista, en los preceptos esenciales del Sermón del Monte y en el libro de Revelación ‘Apocalipsis’. Esto cuan pilares primordiales de nuestra convicción, siendo todo el Evangelio nuestra base moral y jurídica, Espiritual y de Coherencia de Fe.

Somos EVANGELISTAS en cuanto enseñamos, practicamos y sembramos poniendo en Acción la moral, la jurisprudencia y la Espiritualidad de los Evangelios, en modo que seamos nosotros mismos un ejemplo de congruencia con lo que consideramos ‘Ley de Cristo’. Porque los Evangelistas en su concepto práctico son aquellos que Viven, Practican y se ciñen a la Ley del Evangelio. Es decir, no la Palabra cuan inspiración para luego definir la propia carga moral y una jurisprudencia relativa o ambigua…sino la Palabra como Ley de Cristo para Los Suyos. Y esto nos coloca no ante la interpretación institucional o bajo la guía pastoral, sino ante la RESPONSABILIDAD PERSONAL. Porque Cristo es Dios, y no solamente varón en Jesús, sino el Verbo del Padre, y en su calidad Divina es Él La Palabra Viva. Esto conlleva a que, por ejemplo, el Sermón del Monte pase de: ‘una enseñanza social o ideal’… a una LEY de Coherencia, por ende: una verdadera Jurisprudencia de la Conciencia.

Los Evangelios insisten en una idea y mensaje central, que constituye su mayor Verdad y Revelación: que Cristo es Dios; que Jesús es la encarnación del Verbo del Padre. Y si es Dios: todo lo dicho y declarado por CristoJesús es LEY.

Pablo establece que por Cristo hemos sido elevados más alto que el pecado, pero para que la carne no sea tentada por el pecado ahora debemos CONSAGRARNOS en Cristo y postular a la santidad que nos hace dignos hijos de Dios. Y tal es nuestra inspiración, aspiración y propósito.

Evangelistas por acción de vida y congruencia en el ejercicio de nuestro sacerdocio: porque desde Cristo-  en el Bautismo que Él nos sella –  ‘todos somos sus sacerdotes’. Un Sacerdocio de Nuevo Tipo, en donde EL HOMBRE debe ser el Templo.

Asumimos aquello fundamental que Cristo enseña: que ningún Poder de Dios se puede ejercer bajo otro sello que no provenga del Espíritu Santo. Y que todo poder o carisma sin el Sello del sacerdocio (que recibe Don del Espíritu Santo) no pertenece, no puede pertenecer al Reino de Dios, sino que son manifestaciones de principados ajenos al poder santo.

Somos CARISMATICOS, porque en el Bautismo aceptamos que el Espíritu nos enseñará todo, y que por Espíritu Santo recibiremos Magisterio;  y es parte de nuestro Camino Espiritual recibir los Dones, Talentos, Oficios…y Carismas…que solamente pueden ser develados y sellados por el Poder Santo del Espíritu que es Madre Original.

De nada vale el sacerdocio sin ejercicio de Carismas. Un sacerdocio para asuntos mundanos es Apostasía. El Sacerdocio de Cristo tiene la labor santa de poner al creyente en los Caminos de Su Consagración, sin imposición o amenaza, sin pre-juicios o advertencias de condenas infernales; el Sacerdocio de Cristo debe actuar sobre la existencia de LA GRACIA que todos recibimos, y de La Salvación que ya fue habida por los Hechos de Cristo. Pues se Consagra quién cree, mas entiende y asume por Fe  que ‘ya no basta con creer…y que es necesario Consagrarse’.

La Salvación consiste en el Pago del pecado de nuestros padres originales por su Caída (12 día de martirio y muerte física en la cruz romana), y una vez saldada esta deuda del Hombre Cristo Dios ejecuta la Mutación que nos dará proyección y perspectiva certeza…no esperanzas…sino un camino concreto y específico: en los Tres Días de Victoria la muerte es arrebatada de garras infernales; los abismos son cerrados; los santos de todo el Orbe son despertados y elevados al Reino; las instancias celestiales son abiertas;  el Hombre sería medido por su propia siembra y ya no por condiciones inamovibles y perennes;  el Espíritu de Dios Padre y su Voluntad es Restaurado a plenitud en el Hombre (La Gracia); se abre la Ley de Resurrección; Desciende (más tarde, en los Hechos de Pentecostés) el Magisterio del Espíritu Santo. Y con esta Nueva Ley de Vida el Hombre, varón y mujer, ahora tienen un propósito superior: alcanzar la Voluntad del Padre y ponerla por obra según su Designio. Esta altísima tarea no sería posible sin los Hechos de Salvación.

Siendo esta La Salvación no hay justificación alguna que acepte discriminación de género, de raza, de nación en la opción por el sacerdocio; en y por  el bautismo sacerdotes somos TODOS. Cristo cambió la Ley de Vida para que todo SER alcance su peldaño más alto posible mediante su Fe y su Relación con Cristo. Cristo es Dios Vivo que Conduce al Hombre de Fe hacia las cercanías y la Voluntad del Padre Creador.

Bajo el ejercicio del Don del Espíritu Santo, Carismas, sabemos y enseñamos que en el Plan de Salvación se incluye un cierre de tiempo y condición: que Cristo Vendrá (Segunda Venida) ya no cuan varón o persona humana sino que se presentará en su Calidad de Dios ante Los Suyos; y tal Hecho abrirá el Nuevo Tiempo llamado ‘Milenio de Paz’ y cerrará este lapsos  temporal llamado ‘Meridiano de los Tiempos’. Y sabemos y enseñamos que las Vísperas de tales Hechos son un largo ‘Tiempo de Tribulación’. Y proclamamos que ‘La Tribulación’ ya es hoy, que es el tiempo actual;  y que las condiciones para reconocer este tiempo de crisis se hallan por cientos en los Hechos que acontecen de hace años en nuestro mundo y entre los Hombres.

La Tribulación no nos debe llevar a encerrarnos, enclaustrarnos y menos conformar orgánicas sectarias y exclusivistas. Justo lo contrario: Cristo nos llama a salir, a mostrar la luz del Evangelio, a Bautizar a muchos, a orientar al creyente que siente el llamado a Consagrarse. Y para eso nos ha instado a no quedarnos en nuestras casas, sino que nos impele a que nos atrevamos a salir y Misionar para sembrar en muchos creyentes  la Nueva Ley de Vida y la certeza espiritual de que sí es posible alcanzar al Padre Creador… si somos Guiados por el Cristo Dios.

De acuerdo a esto es que somos una Congregación Sacerdotal Evangelista y Carismática.

Sacerdocio bajo la Ley de Cristo

– mes de Agosto del año 2013-

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *