Primera visión crítica sobre una ‘carta’ políticamente entendible.

Recomendamos ir a: www.iglesia.cl y luego a ‘Documentos’, y bajar, imprimir o leer: Humanizar y compartir con equidad el desarrollo de Chile. Carta Pastoral del Comité Permanente de la CECh .Santiago, 27 de septiembre de 2012.

 

Coincidencias

Es parte importante en la Investigación y Discernimiento de toda persona sensible a lo espiritual y portadora de una Fe en Cristo bien definida, estar siempre bien informada, y saber sopesar las posturas oficiales de las iglesias cristianas; pues la Crítica y la exposición de argumentos doctrinarios y de Fe deben, necesariamente, contar con una base de conocimiento que no deje dudas y no se preste para tratos subjetivos o al margen de la certeza y la verdad.

Esta ‘Carta’ de los Obispos Católicos en Chile debe analizarse con detención. Contiene pasajes de indiscutible justicia, y por mucho es una mirada de la realidad nacional que la gran mayoría de la gente en Camino Espiritual acompaña, y que por tiempo hemos expuesto, denunciado y compartido.

Hablamos de lo general: el punto central de una sociedad basada en el individualismo, el mercado, el dinero y una cultura que expulsa a Dios de todo andamiaje estructural humano. Coincidimos en que la adoración al Lucro es una ambición desmesurada que trasgrede la gratuidad de Dios. El orden de que ‘nada es gratis en la vida’ es contrario a la Dádiva de Dios que nos Ordena según Fe, Virtud y Opciones Espirituales para luego recibir por añadidura lo material e incluso la abundancia. Y también concordamos en que la mentalidad del arribismo y el individualismo son la cuna de toda indiscriminación y juzgamiento indebido, y que alzar una práctica religiosa sobre estas falsas fundamentas conlleva al sectarismo y al litigio que Cristo aborrece y que denigra nuestra calidad de Discípulos de Paz.

 

Pecado y Apostasía

El Diagnóstico sobre la pérdida de influencia de la Iglesia Católica debido a sus pecados nos parece un reconocimiento valiente;  pero ante la envergadura de los pecados cometidos, nos resulta insuficiente, poco concreto y por mucho ‘ambiguo’ y sin la especificidad que  el propio pueblo católico necesita. Sin embargo, la magnitud humana de Jesús como el ideal de Hombre que Dios nos muestra, y la repetición de la figura de un Jesús, otra vez, en la cruz y en el sufrimiento que nos indica que sufrir posee esperanza y que la resurrección le da ‘sentido’ al dolor…aún advirtiendo que no se quiere alzar la doctrina del dolor por encima de la salvación… Así como la insistencia irrenunciable de la ‘iglesia de Pedro’ cuan mandato de Jesús, que sería la Iglesia Católica… nos colocan de nuevo en el viejo esquema doctrinario de superioridad y de autoridad indiscutible que ellos, la institucionalidad vaticana y sus representaciones eclesiásticas, poseen, supuestamente, desde los días de Jesús.

No lo decimos hoy, ya lo hemos escrito de hace años: la apostasía niega el Valor de Cristo cuan Dios, y da a la figura carnal de Jesús todo el rol de la divinidad posible; de modo que la muerte de Jesús en la cruz y su martirio representa el sacrificio que todo Hombre debe aceptar, y la resurrección, bajo este prisma tan parcial y poco espiritual, es la esperanza que nos entrega un Hombre que encarna a Dios. Toda la visión de Jesús, sin la calidad del Cristo, es una ‘sutileza’ que el creyente quizás pase por alto, pero que no es menor. Comparemos esta ‘humanización’ del Cristo en Jesús con aquello que el mismo Mesías describe en los Evangelios: en toda declaración sobre su persona, siempre y en toda circunstancia, revela su esencia Divina, Celestial y Eterna. Y si aceptamos que Cristo en Jesús es el Verbo del Padre Creador, Co-Creador y Dios Él Mismo, entonces ‘el modelo’ que nos muestra no es ‘social’ ‘eclesiástico’ ‘religioso-cultural’ ‘institucional’…sino ESPIRITUAL. Y si es Espiritual entonces todo Camino que sigue a Cristo debe ser primero y sustancialmente por Espíritu, por Vida en el Espíritu y por práctica Espiritual. Y solamente por Espíritu y acción Espiritual se Vive la Enseñanza contenida en los Evangelios. Nunca por intelecto sin Espíritu; nunca bajo el sucio cristal de la política; jamás empequeñeciendo lo divino de Cristo y la divinidad en el Hombre, que se halla en Su Espíritu,  a un mero asunto social, en donde cada calificación Cristica es siempre social y nunca Espiritual,  o de sabia Virtud.

El ocultamiento de la Salvación en los Hechos de los Tres Días, y la insistencia en la cruz, el sacrificio, la muerte y la ‘esperanza’…cambian toda realidad. Porque la aceptación de la Salvación acaecida en los Tres Días, y no en la cruz, y la centralidad de la Resurrección como Ley de Vida que supera la Vieja Ley y sus Contenidos,  derrocan la teoría del pecado cuan estigma indeleble que, según repetición de apostasía,  nunca fue derrotado en realidad;  y de paso, los Tres Días y la Ley de Resurrección,  desestiman esa ambivalente ‘esperanza’ que no da certezas sino que insta a la fe ciega; en cambio, la Ley de Resurrección entrega una luz cierta y concreta hacia la cual conducirnos en pos de la inmortalidad.  La verdad de la Salvación de los Tres Días y la Resurrección como Ley que rige para todo Hombre según su propia siembra coloca al Hombre ante una responsabilidad mayor, y ese deber consigo mismo no contempla tutelajes eclesiásticos, ni un sacerdocio que reemplaza a Dios por algún mandato que no se sostiene en la historia y en los hechos. El Plan de Cristo, el Dios de los Hombres y de los Ángeles, consiste en que todo Ser Humano llegue, bajo Su Conducción, y por Espíritu, a poner por Obra la Voluntad del Padre Creador. Y dicha Voluntad Divina no se halla en otro lugar sino en el Espíritu de cada Hombre. Eso es lo que se entiende entonces por ‘Camino Espiritual’. Si acaso, el rol de los Discípulos del Cristo Vivo es introducir al creyente en los misterios del Espíritu, guiar, orientar, enseñar…siempre cuidándose de no entregar la joya sagrada como alimento para los cerdos…Pero jamás reemplazar a Cristo, ni someter la Voluntad del Hombre. Pues la libertad de la cual hablan los obispos católicos es precisamente la Libertad Espiritual que conduce al Hombre ante la Presencia del Cristo Vivo y Victorioso.

Parte central de la doctrina de Cristo es la salvaguarda de los niños; los pasajes de los Evangelios son claros en este sentido, y el dictamen: ‘quién dañe a uno de ellos, a mí daña…’ contiene una sentencia que no se puede soslayar: que el daño y abuso a los niños es una afrenta directa a Dios, y como tal será medida, y bajo esa importancia será juzgada. Reconocer que ‘la iglesia ha pecado’ pero no entrar en mérito al pecado cometido, siendo éste ya enjuiciado por Cristo, es un modo de escapar a la responsabilidad institucional que la desdice de toda autoridad moral y la finiquita como auténtica ‘autoridad’ espiritual.

 

‘Cuerpos extraños’

Políticamente la ‘Carta’ en cuestión es justa en mucho de su contenido. Es justa en sus apreciaciones coyunturales, sociales y cuando toca los aspectos de la cultura y de la globalización…aunque parece extraño el pasaje que afirma: ‘Por eso vamos experimentando la necesidad de una autoridad internacional en lo económico y en lo político, que sea capaz de velar por el bien común de la humanidad evitando hegemonías que marginan a muchos pueblos. Así lo han sugerido los Papas y recientemente el Papa Benedicto XVI en su encíclica Caritas in veritate

La misma afirmación leemos en los textos Mormones; así también aparecen en los propósitos de iglesias no católicas con claras tendencias absolutistas y sectarias: ‘la autoridad única mundial’ es un viejo propósito que muchos bíblicos serios han colocado como meta del Anti Cristo. No nos parece claro y sí, es altamente peligroso, pues sobre propuestas como éstas se basan no pocas iglesias sectarias para justificar ‘la guerra de civilizaciones’, con la cual se apoya y bendice la intervención militar de occidente en países musulmanes.

Este documento político es un manifiesto social, de políticas sociales y una plataforma ideológica que orienta a los católicos y re-propone a la Iglesia cuan interlocutor social válido y vigente…al menos eso intenta. Pero sigue siendo una sustancia doctrinaria de muy discutible valor, cuyos contenidos no renuncian a la visión apostata que viene de la cuna y raíz vaticana…y no puede ser de otra forma. Y sigue careciendo de ese Perdón y Arrepentimiento severo que Cristo insta ante los pecados cometidos…tratándose de una ‘autoridad’ que se supone ha recibido su mandato histórico de Jesús… Reconocer el pecado no significa nada sin ir a las Causas de éste, y si no se desarraiga la raíz que conduce al mal. Y ante la gravedad de los pecados cometidos…nadie…ni Hombre ni Institución, puede seguir imponiendo autoridad moral, espiritual y mundana.

Si asumimos que dicha ‘Carta’ proviene de una ‘autoridad espiritual’ (llamada ‘pastores’) entonces debemos analizarla bajo Lo Espiritual, Los Evangelios y la Enseñanza de Cristo. No podemos separar el contenido de quienes escriben y razonan y son autores de esta misiva. Entonces el punto se coloca de inmediato en la insistencia voluntaria de alzar a Jesús exento de su calidad de Cristo. Un Jesús ‘modelo de Hombre’, escondiendo a Cristo cuan ‘modelo’ de divinidad alcanzable por el Hombre por medio de Su Espíritu y bajo Poder del Espíritu Santo (poder divino ausente en esta extensa ‘carta pastoral’).

La lógica del ‘pastor’ que dirige y orienta a sus ‘ovejas’ es contraria a la Enseñanza de Cristo, que nos llama a ser iguales ante Dios y hermanos en la Fe, ayudando el ‘anciano’, sacerdote, al que recién asume el camino, pero todos en Humildad y Libres ante los propósitos de la Fe.

El Sacerdocio de Cristo puede abarcar todo aspecto en la vida del Hombre, pero siempre radicará toda respuesta y solución en el propósito y contenido del Espíritu, en la responsabilidad del Hombre para con su Camino Espiritual, y en el deber de todo seguidor de Cristo de nunca descansar hasta llegar a la Voluntad del Padre;  y que no hay conocimiento ni saber en el Mundo que sea real Sabiduría sin el Poder activo del Espíritu Santo.

 

Cristo Dios

No hacemos una observación detallada de esta ‘Carta’, creemos que cada uno deba analizarla según conciencia, fe y opción. Consideramos con altura de miras lo justo de sus diagnósticos. Ojalá fuese real el llamado a la misericordia que acepta otras creencias y acepta la crítica de alturas y con razonamientos fundados. Comprobamos el fondo de apostasía que en la doctrina exhala aires de relativismo, con una insistencia institucional fundamentalista. Y llamamos a estos sacerdotes institucionales a proclamar a Cristo por su Nombre y Calidad: Dios se hizo hombre en Jesús. Esta lógica de la encarnación nos invita a entrar en el corazón de la humanidad y compartir con ella lo que somos y tenemos. Es un modo de contribuir al verdadero desarrollo y a la esperanza’ He aquí el modo de negar a Cristo en nombre de Jesús. ‘Dios se hizo hombre en Jesús’ es una verdad que debe cambiar toda la visión y conclusión de quién asume esta verdad, pues eso significa que toda palabra y enseñanza, mandato y sentencia en Palabra de Jesús es de Dios, y si es de Dios…es LEY. Esto debiera entonces darnos el resultado cualitativo de los pecados de la iglesia, pues si para un creyente es pecado trasgredir la Ley de Dios expresada por Jesús, entonces el pecado es mayor si es cometido por quién, supuestamente, recibe las llaves del reino en la tierra. Pero enseguida se concluye: ‘Esta lógica de la encarnación nos invita a entrar en el corazón de la humanidad y compartir con ella lo que somos y tenemos. Es un modo de contribuir al verdadero desarrollo y a la esperanza’. Y esto es apostasía: porque ‘la lógica’ (si de lógica podemos hablar tratándose de Dios…un ‘dios lógico’ es muy humano, y no es Dios) de la encarnación está contenida en un Plan del Padre, el Plan de Salvación, cuyo objeto central es cerrar la predominancia del pecado de la Caída, y liberar al Espíritu en el Hombre, y vencer a las potestades de los infiernos sobre la muerte…en modo que desde los Hechos de los Tres Días (muerte carnal de Jesús y acción Salvadora del Cristo Dios) todo Hombre entrara en La Gracia y pudiera ser Guiado por Cristo, Su Dios, hasta la Voluntad del Padre para poner por Obra el designio original que cada Ser trae en su Espíritu. Y este Plan, que no es lógico, porque La Gracia no responde a nada que sea lógico o humano, contempla el Sello de Santidad que debe cerciorar la verdad interior del Hombre para que la fe y la forma no sea mentira o hipocresía, sino Verdad: el Poder del Espíritu Santo.

Comparemos esta certeza espiritual, trascendente y plena de responsabilidad, con: ‘…nos invita a entrar en el corazón de la humanidad y compartir con ella lo que somos y tenemos. Es un modo de contribuir al verdadero desarrollo y a la esperanza’. La apostasía usa palabras bonitas, aparentemente justas, que pudieran adecuarse a ideales humanos y sociales…pero lejos de toda revelación, de la consagración y del peso espiritual que significa recibir Palabra de ‘Dios en Jesús’…de Cristo. Quizás se diga que se trata de sutilezas rebuscadas o algo similar: pero la verdad de Dios está repleta hasta la saciedad de estas sutilezas, y no porque Dios y Su Palabra sea un entramado de sutilezas que haya que rebuscar, sino porque la apostasía enreda la madeja hasta hacerla un alambique de palabras aparentes que corrompen el simple veredicto de Dios.

Lo simple es fácil: leer con Espíritu cada Palabra de los Evangelios y asumir que Cristo es Dios desde siempre, y que la encarnación en Jesús es un Plan del Padre para elevarnos desde Cristo a Su Voluntad. Y entonces caerá ante nosotros el valor exagerado de la cruz y el martirio, y nos gozaremos en los Tres Días de Victoria y Liberación y viviremos de Nuevo en la Ley de Resurrección, y sabremos qué hacer, por fin: ir en búsqueda de la Voluntad del Padre cuyo designio cada Hombre trae consigo en Su Espíritu. Y nadie puede conducir este Camino Espiritual…sino el Cristo Vivo. Y nadie puede dar por sentado un andar y su conclusión sin el Sello de Sabiduría y Poder del Espíritu Santo.

La verdad de Cristo es simple y su recorrido de vida es Espiritual. Todo lo demás: Carnalidad, Emocionalidad, Saber, Sustento y Talentos vendrá por efecto…y es entonces cuando lo humano alcanza su esencia divina, como la sexualidad, los hijos y el matrimonio. Primero el Hombre debe alcanzar su calidad espiritual, luego, y solo entonces, podrá discernir cada aspecto de la vida desde su Despertar y Visión Espiritual. La apostasía invita a entender a Dios desde la lógica, el raciocinio humano, la necesidad, lo mundano y lo social; según eso, es natural alzar a Jesús el modelo de Hombre, y esconder a Cristo: el modelo divino que todo ser de Fe puede alcanzar sin la tutela de otros varones institucionales.  La guía del sacerdocio (varones y mujeres por igual) es consagración, servicio, cuyo objeto es que también el creyente sea un sacerdote de Cristo y se asuma en plenitud ante el Plan del Padre.

 

Nos Ofrecemos

Con Cristo, desde el Compromiso del Bautismo en edad consciente, todos somos sacerdotes. Y lo que requiere la apostasía de las iglesias no es volver a evangelizarse, sino que Morir al pecado y Nacer de Nuevo por espíritu . Los Nuevos Sacerdotes En Cristo ofrecemos nuestra humilde guía y orientación; y ante el escozor y la burla que seguramente causarán estas palabras honestas y directas, pedimos a quienes duden que no se dejen llevar por la ira, y Oren ante Cristo y pidan Espíritu Santo y que sea Dios quién les responda y fije sentencia por medio de los Evangelios, o de ‘la Biblia’ si así lo consideran, abriendo bajo devoción la Escritura y leyendo allí donde el Espíritu induce.

Nosotros damos testimonio del Cristo Vivo que conocemos. No damos testimonio por nosotros mismos. Qué la Palabra escrutada bajo Fe y Oración hable y sentencie.

Ministros de Culto (Sacerdocio bajo la Ley de Cristo)
28 de Septiembre 2012

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