-El Anticristo-
Expuesto lo anterior (cuatro artículos bajo este título), y considerando su contenido, es que podemos abordar un aspecto sobre el cual se ha especulado de manera cinematográfica, supersticiosa y a veces bajo tintes políticos.
Si tratamos de un constituyente que es ‘anti’, es decir: contrario, opuesto, a las antípodas, entonces debemos partir del factor central del cual se crea el ‘anti’: el Cristo. (Concentrar la indagación o la tesis sobre el factor ‘anti’ para desde su enunciación definir aquello a lo que se opone sería una falta de rigor y un ardid antojadizo).
Si concebimos a Jesús como motor y empuje del propósito estratégico, y es el hombre en su particularidad y excepción el que se glorifica en calidad del Ungido de Dios, el Cristo… y, por ende, será Jesús glorificado quien retornará por segunda vez, siempre como varón especial, superior y conocido… en tal caso, por lógica elemental, deducimos que el aspecto contrario debiera combatir a Jesús en su mismo plano: Carnal Superior, humano especial, sosteniéndose en pasajes milagrosos y postulando a gobernar al mundo con el fin de imponer su tiranía, supuestamente contrario a un gobierno de ‘santos’ bajo el mandato de Jesús. Al final: una cuestión de política mundial. Y cualquiera sea el propósito del ‘anti’, el mismo debe supeditarse a romper con el plan y objetivo de su contrario.
Si nuestra visión parte de una realidad superior, que no es de este mundo, y de la cual el Hombre es dependiente, y aceptamos que el Cristo es el Verbo y Cocreador, el Dios de los Hombres, de la estirpe adámica y de los ángeles; que vino En Jesús y cumplió el Plan de Salvación En Jesús, pero es antes de Jesús, lo fue durante Jesús y sigue siendo divinidad después de Jesús… entonces entenderemos por qué se habla de ‘anticristo’ y no de ‘anti- Jesús’.
Porque el poder opuesto al Cristo Dios es un principado tenebroso que aspira a destronar a su enemigo de siempre. Y si el Cristo tomó a los Hombres como potenciales servidores del reino de Los Cielos, y habiendo en ellos claves adámicas que los convierten en Hijos del Creador, no podían éstos ser indiferentes para el potentado oscuro; además, la derrota de las legiones luciferinas e infernales (que habían logrado instalar su reinado en este mundo con complicidad de los rebeldes caídos (adanes) y que tenían entre sus fauces las llaves de la muerte y el dominio de los abismos) fueron arrasados en Tres Días por las Huestes del Cristo y de Miguel, y La Salvación instala sus leyes y condiciones, cerrando el viejo Tiempo e inaugurando el Nuevo Tiempo… Todo aquello coloca al Hombre y a este mundo en un trance de combate entre dos fuerzas espirituales y cósmicas, por encima del Hombre, pero cuya participación (del Hombre) es posible si éste se eleva en espiritualidad y pacta con el Cristo Vivo para servir al Plan que no es humano, sino Macro Cósmico.
El Ser humano debe aceptar que para obtener gracias y condiciones superiores debe postular a unirse a lo rector, y aquello que rige al Hombre en su potencialidad no es Carnal ni temporal, sino que, espiritual y atemporal. Lo humano será receptor de Gracia y Dádivas solamente si obtiene su grandeza de Lo Supremo. Cristo es Lo Sumo. Eso explica aquello de que ‘no es humano’, en cuanto su matriz y su patrimonio para el Cambio no están originalmente en lo humano, aunque por espiritualidad lo humano se vea altamente aventajado. Pero siempre lo primero y esencial es y será por Espíritu, espiritual.
De acuerdo con lo anterior, entendemos que la táctica embustera del anticristo sea ‘desviar, separar al Hombre, de Cristo’. Para alcanzar ese mal, debe ensalzar al Hombre y rebajar al Cristo. Ahora el Cristo no llega al Ser común, al creyente, sin la anuencia delegada de otros varones.
Segunda variante divisoria: disociar al humano por razas, castas, naciones, y discriminaciones que no permitan una Conciencia única que haga del Hombre un poder en grado de llegar a Dios. Eso debe impedirse con todo tipo de artimañas. Confundido el Ser humano, y ganadas las jerarquías para los planes del Mal, se instala un sistema que crea una ficción: el Mundo.
El plan anticristo no es negar a Cristo, porque aquello ya no sería ‘anti’, sino que claramente diferente, distinguible a simple vista como dos aspectos sin relación entre sí. El ‘anti’ debe aceptar al Cristo de palabra y en los hechos hacer lo contrario. ¿Qué mejor jugada? Hablar de paz y hacer la guerra. Hablar de amor y matar, abusar, violar, esclavizar, torturar. Levantar religiones con abundante teoría y alambicados pensamientos, y muchos rituales formales para que los incautos vean manifestaciones de ‘santidad’ acompañadas de grandes edificados y riquezas en sus muros, vitrales y atuendos. Predican entonces la pobreza y se sacian de opulencia. Y al Cristo Dios hay que reducirlo al Jesús milagroso que, siendo no más que un hombre, quiso inmolarse por el Ser humano, pero al final el pecado y la muerte siguen siendo el castigo del cual nadie escapa.
Toda y cualquier refutación y evidente contraposición entre el mensaje del Cristo Dios y aquello que la cristiandad (en sus variantes) alega, teoriza y practica se debe a la construcción malévola del anticristo.
El anticristo es un ensamblaje de fondo que debe tejer una malla teórica, doctrinaria, ideológica, cultural y de hábitos mentales bien definidos, los cuales, al mantenerse en el tiempo, suelen asumirse como ‘verdad’ o ‘realidad’. Por lo mismo, el primer acto profundamente adverso al anticristo es reivindicar abiertamente al Cristo como Dios Salvador. Es decir, para vencer lo ‘anti’, debe dilucidarse y potenciarse el factor central del cual se nutre ese ‘anti’: El Cristo.
De ahí la importancia del primer párrafo de Juan en su Testimonio, y tal es la razón de por qué es vital que se extraigan de los evangelios aquello que JesusCristo dice de sí mismo. También desde el Cristo Dios entendemos la alta espiritualidad reveladora en las cartas de Pablo.
Asumiendo al Cristo Vivo y a la Ley de Vida que Él impone con sus Actos de Salvación, es imposible el artificio, la diatriba y la confusión. Porque uno de los engaños conocidos que caracterizan al anticristo sería la de un señor portentoso que expondría señales imposibles para un humano, así como demostraciones de que es la encarnación de Jesús, y que propondría el fin de toda guerra y la paz como perspectiva, y para tales auspicios impondría un gobierno mundial que perseguiría a los cristianos y marcaría a la gente para control de propios y ajenos.
Este teatro cae cuando asumimos que el Cristo no encarnará, ni vendrá en hombre alguno, y que es Jesús la única encarnación del Cristo y ese Plan ya fue, se cumplió. Que Cristo vendrá como divinidad y no como Ser humano. Cae cuando entendemos el Plan de Salvación, los Tiempos (anteriores, el actual y el porvenir), y que la Vida no es esta existencia, y desde esta existencia podemos Lograr La Vida uniéndonos en pacto de fe al Cristo Dios. Cae cuando comprendemos que la Ley de Resurrección y de las Instancias después de la muerte física son garantía de redención. Cae cuando nos concebimos como Seres Espirituales antes que Carnales, y logramos conocer a nuestra Alma, y ponderamos a nuestra Mente y Cuerpo y nos fundimos con nuestro Espíritu. Cae al liberarnos del pecado por y en Cristo y purificar nuestros pecados en el arrepentimiento y perdón ante el Cristo Vivo… porque Cristo es más que el pecado.
La mentira del anticristo se desmorona ante el portento de Cristo en nosotros.
Desde que el Cristo fijó la Nueva Ley de Vida y de Salvación para el Hombre (varón y mujer por igual) surge el anticristo. En ciertos tramos de la historia, en estos casi veinte siglos, el poder del anticristo se hizo gobernante, como también pudo influenciar o mover los hilos desde las sombras de generales y legisladores. Podemos identificar a un Nerón, o Hitler, o Stalin, o a pequeños sanguinarios que cumplen con la imagen que se nos ha inoculado, y es posible que mañana un varón gobernante asuma el rol predicho para el anticristo, pero esa mirada excluye a todo otro régimen despótico, sanguinario, tiránico, genocida y malévolo que haya existido o que esté presente, y deja de lado a gobiernos y sistemas que, sin cumplir con tales ideas preconcebidas, son relativistas y profundamente materialistas, consumistas y adoradores del dinero cuan centro de dependencia y existencia.



Mientras el Hombre siga midiendo Bien y Mal, Dios y Demonio según su bienestar y deseos satisfechos, el anticristo reinará con su ‘bondadosa’ forma de apaciguar y distraer al humano para que nunca llegue a Dios, Igualmente si lo hace (si acude a Dios) por necesidad, por sufrimiento, por carencia o por deseos incumplidos. Porque en esa desesperación (y pretensión) humana también el Mal hace milagros y los Arcontes fácilmente engañan al exasperado con milagros y sanaciones que apresan al Hombre desde el Alma.
Es cuando el Hombre se mide desde la Virtud, la Fe y la Enseñanza de Cristo, aplicada en Coherencia, que se obtiene una mirada de altura. La capacidad para Discernir desde la espiritualidad es una construcción que el Ser humano debe lograr con Cristo para hacerse libre de manipulaciones y farsas diabólicas.
El anticristo es un sistema urdido en el seno del principado tenebroso, y ha contado con el Cainismo como gran aliado, y ha erigido una casta secreta de potentados que usufructúan de privilegios como remuneración por su lealtad y servicios. Es ‘el Mundo’ como sistema quimérico que apresa al Ser humano en un glóbulo de micro realidad superflua y baladí.
Cristo nos insta a NO ser del Mundo. Y este llamado no queda vacío: La Vida y el mundo real es un Macrocosmos (paralelo) que, encarcelados en la burbuja del anticristo, no podemos ver ni concebir. Pero no apenas realmente rompemos con el placebo que nos engaña, podemos ver, oír y tocar La Vida, la Verdad y la Realidad que el Cristo gobierna.
No basta la religiosidad humana que cree y acepta realidades como las descritas: el Salto que nos transporta a una vivencia de la realidad Cristica consiste en una Decisión Interior que debe comprometer desde la última célula de nuestro Ser a todo el entorno que conforma nuestra existencia. Deseos, poder individual, control, materialidad, aspiraciones emocionales, conocimiento, miedos, culpas… deben ser sacrificadas como quien vomita una cena de manjares. Limpiar el Vaso del Ser para recibir Agua Viva. Tal Salto es llamado por La Sabiduría como el triunfo de La Humildad.
El anticristo es una red entretejida con los hilos de la cultura materialista, la estructura mental, la esperanza y los deseos, la religión, el conocimiento mundano, la dependencia del dinero, los torbellinos emocionales, el miedo, la culpa, el control y la posesión. Y esa malla debe asegurar división, lucha entre seres iguales, dominio del más fuerte. Todo aquello debe encerrarse en la temporalidad como única percepción de la realidad, e incluso se debe enclaustrar a la fe entre los muros del tiempo limitado y mortal. Lo inmortal ‘debe ser’ una esperanza.
Hemos existido por casi veinte siglos bajo los vericuetos y tramas del anticristo. Para que no lo veamos, se nos proyecta una pantomima de anticristo burdo que sucederá algún día, al final de los tiempos, y siempre con el miedo pululando entre las ideas para que, de suceder, sea culpa del Hombre que le falló a un dios castigador y vengativo.
Hemos tenido, por el mismo tiempo medible, la oportunidad de romper con el anticristo mediante un pacto de fe con el Cristo Vivo. Si ha habido dominio del anticristo bajo este sistema mundano, es porque el reinado de Cristo puja por prevalecer en la Virtud y fe del Hombre, y nunca nos ha abandonado y siempre ha vivido lejos de la vista pagana pero muy cerca y visible para quienes tengan ojos espirituales y oídos para escuchar a su Dios Vivo. Es una forma inversa de ver lo del anticristo.
El reino no es de este Mundo; bastaría que renunciemos a las dependencias y apegos mundanos para comenzar a ver La Casa de Cristo que nunca se ha alejado del Hombre.


